Respuestas

¿Es pecado decir groserías o maldecir?

Unos dicen “no digas groserías”. Otros dicen “no me maldigas”. ¿Es lo mismo? Tal vez creciste rodeado de malas palabras, o se te escapan cuando te enojas. ¿De verdad le importa tanto a Dios?

La respuesta corta

Primero, las palabras. “Decir groserías” o “decir malas palabras” es la forma de todos los días de hablar de las palabrotas: las vulgares, las ofensivas, las que nadie diría delante de su abuela. Pero “maldecir” tiene además otro sentido: maldecir a alguien, es decir, declararle o desearle algo malo. La Biblia habla de las dos cosas, y las dos son pecado. Las malas palabras: a Dios le importa lo que sale de tu boca: “Nunca empleen un lenguaje sucio; más bien digan palabras que les hagan bien a los que las oyen y los ayuden a madurar.” (Efesios 4:29). Maldecir a alguien: “Si alguien los persigue, no lo maldigan; al contrario, bendíganlo.” (Romanos 12:14). Y usar el nombre de Dios como grosería quebranta uno de los Diez Mandamientos: “»No usarás el nombre del Señor tu Dios en vano ni en forma irreverente. No dejaré sin castigo a quien se atreva a usar mi nombre sin el debido respeto.” (Éxodo 20:7). Tus palabras muestran lo que hay en tu corazón (Lucas 6:45). Dios no solo quiere limpiar tu vocabulario; quiere cambiar lo que llena tu corazón.

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Ministro Michael LindellFundador y ministro principal, Become Ministries · Actualizado el 17 de octubre de 2026
Alguien que pasó por esto

Pedro maldijo, y Jesús lo restauró

La noche en que arrestaron a Jesús, la gente reconoció a Pedro por su acento. Pedro empezó a echarse maldiciones encima y a jurar que no conocía a ese hombre. Entonces cantó el gallo, y Pedro se acordó de las palabras de Jesús y lloró amargamente (Mateo 26:73-75). Después de la resurrección, Jesús lo encontró en la playa y le preguntó tres veces si lo amaba (Juan 21:15-17). La misma boca que maldijo predicó después en Pentecostés.

Groserías, maldiciones y juramentos: ¿cuál es la diferencia?

La gente usa estas palabras de cuatro maneras distintas:

1. Decir groserías (malas palabras): las palabrotas de siempre y la conversación vulgar o sexual. Cuando alguien dice “no digas groserías”, se refiere a esto. Pablo dice que hay que desechar el lenguaje obsceno de nuestra boca (Colosenses 3:8).

2. Maldecir a alguien: decirle o desearle mal a una persona, como “ojalá te mueras”, “vete al infierno” o “maldito seas”. Cuando alguien dice “no me maldigas”, muchas veces se refiere a esto. “De una misma boca salen bendiciones y maldiciones. Hermanos míos, esto no debe ser así.” (Santiago 3:10). Esto muchas veces es peor que una mala palabra, porque va dirigido a una persona creada a imagen de Dios.

3. Tomar el nombre de Dios en vano: usar “Dios”, “Jesús” o “Jesucristo” como grosería o exclamación. Esto es lo más grave, porque trata su nombre como si no valiera nada (Éxodo 20:7).

4. Hacer un juramento: “te lo juro por Dios” o “te lo juro por mi madre”. Jesús dijo: “Es suficiente con que digan “sí” o “no” y nada más. Si dicen algo más, seguro viene del maligno.” (Mateo 5:37). Sé alguien cuya palabra baste.

Cómo cambiar tu forma de hablar

1. Fíjate en cuándo pasa: el enojo, el estrés, ciertos amigos, cierta música.

2. Reemplaza, no solo quites. Decide desde ahora qué vas a decir en su lugar.

3. Atiende el enojo que hay debajo. Las palabras son el humo; el fuego está en el corazón.

4. Pídele a Dios cada día: “Ayúdame, Señor, a mantener cerrada mi boca y sellados mis labios.” (Salmo 141:3).

Lo que dice la Biblia

  1. 01

    Palabras que edifican.

    “Nunca empleen un lenguaje sucio; más bien digan palabras que les hagan bien a los que las oyen y los ayuden a madurar.”

    Efesios 4:29
  2. 02

    El nombre de Dios.

    “»No usarás el nombre del Señor tu Dios en vano ni en forma irreverente. No dejaré sin castigo a quien se atreva a usar mi nombre sin el debido respeto.”

    Éxodo 20:7
  3. 03

    Bendición y maldición.

    “Con la lengua bendecimos a nuestro Señor y Padre, y también con ella maldecimos a las personas que han sido creadas a imagen de Dios. De una misma boca salen bendiciones y maldiciones. Hermanos míos, esto no debe ser así. De una misma fuente no brota agua dulce y agua salada. Hermanos míos, no puede dar aceitunas una higuera ni higos una vid. Tampoco puede una fuente dar agua salada y agua dulce.”

    Santiago 3:9–12
  4. 04

    De lo que hay en el corazón.

    “El hombre que es bueno hace el bien, porque en su corazón tiene un tesoro de bondad. Pero el que es malo hace el mal, porque eso es lo que llena su corazón. De lo que abunda en su corazón es de lo que habla su boca.”

    Lucas 6:45
  5. 05

    Toda palabra ociosa.

    “Les aseguro que en el día del juicio van a dar cuenta de las cosas que digan descuidadamente. Lo que una persona diga ahora determina lo que le espera: o será justificada por sus palabras ¡o por ellas será condenada!».”

    Mateo 12:36–37
  6. 06

    Una guardia sobre mi boca.

    “Ayúdame, Señor, a mantener cerrada mi boca y sellados mis labios.”

    Salmo 141:3

Escrituras de la Nueva Biblia Viva.

Una cosa para hacer hoy

Durante una semana, cada vez que te descubras diciendo una grosería, detente y di en su lugar algo por lo que estás agradecido.

Preguntas frecuentes

¿Es pecado decir “¡Ay, Dios mío!”?

Cuando se usa como exclamación y no como oración, sí. Trata el nombre de Dios a la ligera.

¿Y las palabras suavizadas como “caramba” o “rayos”?

No son lo mismo que maldecir, pero revisa tu corazón. La meta es un corazón que de verdad haya cambiado.

¿Es pecado decir groserías cuando estoy solo?

Sí. Dios escucha cada palabra (Mateo 12:36), y lo que sale cuando estás solo muestra lo que hay en el corazón.

¿Me voy a ir al infierno por decir groserías?

Decir groserías es pecado, y Jesús también murió por ese pecado. Confiésalo y deja que Él te cambie.

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