¿Qué dice la Biblia sobre el divorcio y volver a casarse?
Tal vez tu matrimonio se está desmoronando. Tal vez ya estás divorciado y te preguntas si Dios terminó contigo, o si tienes permiso de volver a casarte. Esto es lo que dice la Biblia.
Dios diseñó el matrimonio para toda la vida: “Los dos serán uno, no dos. Y ningún hombre debe separar lo que Dios juntó.” (Mateo 19:6). Y dice con claridad que aborrece el divorcio (Malaquías 2:16). Nuestra doctrina sigue las dos razones que la Escritura da para permitir el divorcio: la infidelidad sexual (Mateo 19:9), y cuando un cónyuge no creyente abandona el matrimonio (1 Corintios 7:15). En esos dos casos, el cónyuge fiel queda libre y puede volver a casarse en el Señor. Fuera de ellos, el llamado es a reconciliarse. Y el divorcio no es el pecado imperdonable. Si te has divorciado, la gracia de Dios te cubre, y Él no ha terminado contigo.
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Oseas volvió a comprar a su esposa
Dios le dijo al profeta Oseas que se casara con Gómer, y ella lo dejó por otros hombres una y otra vez. Entonces Dios le dijo que fuera otra vez y amara a esa mujer, amada por otro hombre y adúltera, y Oseas la rescató pagando quince siclos de plata y algo de cebada (Oseas 3:1-2). Dios usó el matrimonio de Oseas para mostrarle a Israel cómo lo amaba aun cuando le era infiel. El divorcio estaba permitido por la infidelidad. Aun así, Oseas eligió la misericordia.
Las dos razones
Adulterio: “Es más: les digo que si alguno se divorcia de su esposa, a no ser en los casos en que esta le haya sido infiel, comete adulterio si se casa con otra. Y el que se casa con la divorciada, también comete adulterio.” (Mateo 19:9). Cuando un cónyuge rompe el pacto con la infidelidad, al cónyuge fiel se le permite terminar el matrimonio. Aun así, perdonar y quedarse sigue siendo el mejor camino cuando es posible.
Abandono: “Pero si el cónyuge incrédulo desea irse, dejen que se vaya. El cónyuge cristiano queda sin obligación, porque Dios nos ha llamado a vivir en paz.” (1 Corintios 7:15). Si un cónyuge que no sigue a Cristo se va, el creyente no queda encadenado a un matrimonio vacío.
Si estás sufriendo abuso
Ponte a salvo ahora. La Escritura permite que un cónyuge se separe (1 Corintios 7:11), y Dios nunca te pide quedarte en peligro. Llama al 911 si estás en peligro inmediato, o a la Línea Nacional contra la Violencia Doméstica al 1-800-799-7233. Habla con tu pastor. Luego busca la sabiduría de Dios sobre tu matrimonio desde un lugar seguro.
Si ya estás divorciado
El divorcio no es el pecado imperdonable. Si pecaste en él, confiésalo, y Dios perdona por completo (1 Juan 1:9). Si te volviste a casar fuera de estas razones antes de conocer a Cristo, no intentes deshacer tu matrimonio actual. Honra a Dios en el matrimonio en el que estás hoy (1 Corintios 7:17, 20).
Lo que dice la Biblia
- 01
Jesús habla del divorcio.
“Varios fariseos, en una entrevista, trataron de hacerlo caer en la trampa de decir algo que luego ellos pudieran utilizar contra él. ―¿Apruebas el divorcio? —le preguntaron. ―Y ustedes, ¿no leen las Escrituras? —les respondió—. En ellas está escrito que al principio Dios creó al hombre y a la mujer, y que el hombre debe abandonar al padre y a la madre para unirse a su esposa. Los dos serán uno, no dos. Y ningún hombre debe separar lo que Dios juntó. ―Entonces, ¿por qué dice Moisés que uno puede romper los lazos matrimoniales con su esposa siempre y cuando le dé una carta de divorcio? —le preguntaron. Y él les replicó: —Moisés se vio obligado a reglamentar el divorcio por la dureza y la perversidad de su pueblo, pero Dios nunca ha querido que sea así. Es más: les digo que si alguno se divorcia de su esposa, a no ser en los casos en que esta le haya sido infiel, comete adulterio si se casa con otra. Y el que se casa con la divorciada, también comete adulterio.”
Mateo 19:3–9 - 02
Dios aborrece el divorcio.
“Además ustedes bañan el altar con sus lágrimas porque el Señor no hace caso ya de sus ofrendas, y ustedes no reciben más su bendición. Y todavía se atreven a preguntar: «¿Por qué nos ha abandonado Dios?». Les diré por qué: Porque el Señor ha visto que ustedes no han cumplido su compromiso con aquellas mujeres con quienes se casaron cuando eran jóvenes. Fueron unidos a sus esposas por el Señor. Dios, en su sabiduría, hizo que los dos llegaran a ser como una sola existencia delante de sus ojos cuando se casaron. ¿Qué es lo que él quiere? Hijos piadosos, producto de su unión. Por eso, ¡tengan cuidado de no ser infieles a la esposa de su juventud! Porque el Señor, el Dios de Israel, dice que odia el divorcio y a los hombres crueles. Por eso, ¡tengan cuidado, no cometan ningún tipo de traición!”
Malaquías 2:13–16 - 03
La enseñanza de Pablo.
“Para los casados tengo una orden, y la orden no es mía, sino del Señor: La esposa no debe separarse del esposo, y si se separa, quédese sin casar o reconcíliese con su esposo. El esposo, por su parte, no debe divorciarse de su esposa. A los demás les digo yo, ya que esto no lo ha ordenado el Señor: Si un cristiano tiene una esposa que no es creyente, y ella desea continuar con él, él no debe divorciarse de ella. Y si una cristiana tiene un esposo que no es creyente, y él desea vivir con ella, que ella no se divorcie de él. El esposo incrédulo queda santificado por la unión con su esposa creyente. Y la esposa no creyente queda santificada por la unión con su esposo creyente. Si así no fuera, sus hijos serían impuros, pero en realidad son parte del pueblo santo. Pero si el cónyuge incrédulo desea irse, dejen que se vaya. El cónyuge cristiano queda sin obligación, porque Dios nos ha llamado a vivir en paz. A fin de cuentas, no sabes, mujer, si tu esposo va a convertirse si se queda; y lo mismo digo al esposo en cuanto a la esposa.”
1 Corintios 7:10–16 - 04
Ámala otra vez.
“Entonces el Señor me habló por segunda vez, y me dijo: «Ve y busca a tu esposa de nuevo, y tráela de vuelta contigo y ámala, aunque ella ame a otro hombre. ¡Porque así es como el Señor ama a los israelitas, aunque ellos han preferido rendir homenaje a otros dioses y participan de las comidas especiales que les ofrecen!». Así que la compré por ciento ochenta gramos de plata y trescientos sesenta litros de cebada, y le dije: «Serás mi esposa por mucho tiempo. No te portarás más como una prostituta durmiendo con muchos hombres, sino que me serás fiel. También yo te seré fiel».”
Oseas 3:1–3 - 05
Lo que el matrimonio representa.
“Los esposos, por su parte, deben mostrar a sus esposas el mismo amor que Cristo mostró a su iglesia. Cristo se entregó a sí mismo por ella para hacerla santa y la purificó lavándola con agua por medio de la Palabra. Lo hizo así a fin de presentársela a sí mismo como una iglesia gloriosa, sin manchas ni arrugas ni nada semejante, sino santa e intachable. Así deben amar los esposos a sus esposas: como aman a su propio cuerpo. ¡El hombre que ama a su esposa se ama a sí mismo! Nadie aborrece su propio cuerpo; antes bien, lo alimenta y lo cuida con esmero. Cristo hace lo mismo con ese cuerpo suyo del que formamos parte: la iglesia. «Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos serán como una sola persona». Sé que esto es como un misterio difícil de entender; pero ilustra la manera en que Cristo se relaciona con la iglesia. Así que, repito, el esposo debe amar a su esposa como a sí mismo; y la esposa debe respetar a su esposo.”
Efesios 5:25–33 - 06
El perdón.
“Pero si confesamos a Dios nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad.”
1 Juan 1:9
Escrituras de la Nueva Biblia Viva.
Si tu matrimonio está pasando por un momento difícil, pídele a tu cónyuge que ore contigo un minuto esta noche. Si no es posible, ora por tu cónyuge por su nombre.
Preguntas frecuentes
¿Puedo divorciarme por diferencias irreconciliables?
La Escritura no da esa razón. Busca consejo, oración y ayuda para reconciliarte.
¿Volver a casarse después del divorcio es adulterio?
No cuando el divorcio fue por adulterio o por abandono de un cónyuge no creyente. Fuera de esos casos, Jesús lo llama adulterio (Mateo 19:9).
¿Una persona divorciada puede servir en la iglesia?
Sí. Dios usa a personas con toda clase de pasado que han sido hechas nuevas en Cristo.
No fuiste hecho para vivir la vida a solas.
Una Mesa es un grupo pequeño de seis a ocho personas que se reúnen cada semana, por video o en persona, y de verdad se conocen. Encuentra la tuya.
